Se han emitido Declaraciones de Impacto Ambiental favorables para dos plantas que ponen en grave riesgo a tres especies de avifauna en peligro de extinción
Estas dos plantas ocuparán una extensión equivalente a quinientos campos de fútbol
El Movimiento ciudadano Teruel Existe denunciará en Fiscalía otra vez al Ministerio de Transición Ecológica por emitir Declaraciones de Impacto Ambiental favorables a dos plantas fotovoltaicas en Blesa que ponen en grave riesgo a tres especies de avifauna en peligro de extinción. El 15 de enero de 2026 se publicó la Declaración de Impacto Ambiental favorable de la Planta Fotovoltaica Navallo I, entre Blesa y Muniesa (de 115 MW de potencia). Este proyecto es colindante con otro proyecto denominado Navallo II, de 50 MW, que se presume que también obtendrá la Declaración de Impacto favorable en los próximos días. Ambas plantas fotovoltaicas son prácticamente colindantes a otra planta fotovoltaica ya existente en Muniesa: Valdenebro, de 42 MW.
Las dos plantas fotovoltaicas Navallo I y Navallo II ocupan un área crítica y un área de recuperación de aves esteparias, (entre ellas el sisón y la avutarda, en peligro de extinción) y se hallan a pocos metros de un área de recuperación de la alondra ricotí (en peligro de extinción). Además, las dos plantas fotovoltaicas tienen una línea de evacuación de 32 km que atraviesa terrenos de gran valor ambiental.
Desde el Movimiento Ciudadano Teruel Existe se va a presentar denuncia contra el Ministerio de Transición Ecológica por emitir Declaración de impacto ambiental favorable para estos proyectos a pesar de ocupar un área de recuperación de aves esteparias y poner en peligro tres especies en peligro de extinción: alondra ricotí, sisón y avutarda, incumpliendo el principio de precaución, sustituyendo las medidas preventivas por unas medidas compensatorias insuficientes que no garantizan la supervivencia de estas especies.
Además, se denunciarán diversas irregularidades cometidas en la evaluación ambiental, así como la tramitación por separado de las plantas fotovoltaicas a pesar de que debería constituir un solo proyecto que se ha fragmentado para disimular el impacto ambiental.
Por otra parte, estos dos proyectos sobresaturan unas comarcas que ya hace tiempo que traspasaron el límite de las instalaciones eléctricas que podían absorber. Y, a pesar de las promesas, apenas dan puestos de trabajo, ya que, por ejemplo, la planta de Valdenebro de Muniesa solamente emplea a dos personas.
Se confirma que, tanto el Ministerio como el Inaga, avalan un modelo permisivo en el que cada proyecto es considerado individualmente «compatible», mientras que el resultado agregado es una transformación profunda e irreversible del territorio, con pérdida de conectividad ecológica, degradación del paisaje y riesgo creciente para la viabilidad de poblaciones de fauna protegida.